viernes, 19 de febrero de 2010

IMITACIÓN DE CRISTO TOMAS A KEMPIS


IMITACIÓN

DE

CRISTO


TOMAS A KEMPIS


Para descargar de Internet: “Biblioteca Nueva Era”

Rosario – Argentina

Adherida a PROMINEO

(Directorio de Bibliotecas Virtuales y Recursos)

FWD: www.promineo.gq.nu

ÍNDICE

LIBRO PRIMERO: Avisos provechosos para la vida espiritual.

1. Imitación de Cristo y desprecio de todas las vanidades del mundo

2. del bajo aprecio de sí mismo

3. de la Doctrina de la Verdad

4. de la prudencia en las acciones

5. de la lección de las Santas Escrituras

6. de los deseos desordenados

7. que se ha de huir de la vana esperanza y de la soberbia

8. que se ha de evitar la mucha familiaridad

9. de la obediencia y sujeción

10. que se ha de cercenar la demasía en las palabras

11. como se debe adquirir la paz y del celo de aprovechar

12. del provecho de las adversidades

13. como se ha de resistir a las tentaciones

14. que se deben evitar los juicios temerarios

15. de las obras hechas por caridad

16. de sobrellevar los defectos ajenos

17. de la vida monástica

18. de los ejemplos de los Santos Padres

19. de los ejercicios del buen religioso

20. del amor a la soledad y al silencio

21. de la compunción del corazón

22. consideración de la miseria humana

23. de la meditación de la muerte

24. del juicio y penas de los pecadores

25. de la fervorosa enmienda de toda nuestra vida


LIBRO SEGUNDO: De la conversión interior

1. de la conversión interior

2. de la humilde sumisión

3. del hombre bueno y pacifico

4. del corazón puro y sencilla intención

5. de la consideración de sí mismo

6. de la alegría de la buena conciencia

7. del amor a Jesús sobre todas las cosas

8. de la familiar amistad con Jesús

9. del carecer de todo consuelo

10. del agradecimiento por la Gracia de Dios

11. cuan pocos son los que aman la Cruz

12. del camino real de la Santa Cruz


LIBRO TERCERO: De la consolación interior

1. del habla interior de Cristo al alma fiel

2. que la Verdad habla dentro del alma sin sonido de palabras

3. que las palabras de Dios se deben oír con humildad; y muchos no la
consideran como deben

4. que debemos andar con verdad y humildad delante de Dios

5. del maravilloso efecto del Divino Amor

6. de la prueba del verdadero amor

7. que se ha de encubrir la Gracia bajo el velo de la humildad

8. de la baja estimación de si mismo ante los ojos de Dios

9. que todas las cosas se deben referir a Dios como al ultimo fin

10. que en despreciando el mundo, es dulce cosa servir a Dios

11. que los deseos del corazón se deben examinar y moderar

12. declarase que cosa sea paciencia y la lucha contra el apetito

13. de la obediencia del súbdito humilde, a ejemplo de Jesucristo

14. que se han de considerar los secretos juicios de Dios, para que no nos
envanezcamos

15. como se debe uno haber y decir en todas las cosas que deseare

16. que en solo dios se debe buscar el verdadero consuelo

17. que todo nuestro cuidados se ha de poner en solo Dios

18. que las miserias temporales se han de sufrir con igualdad de animo, a
ejemplo de Cristo

19. de la tolerancia de las injurias, y como se prueba el verdadero paciente

20. de la confesión de la propia flaqueza y de las miserias de esta vida

21. que se ha de descansar en Dios sobre todos los bienes

22. de la memoria de los innumerables beneficios de Dios

23. de cuatro cosas que causan gran paz

24. que se ha de evitar la curiosidad de saber vidas ajenas

25. en que consiste la paz firme del corazón y el verdadero aprovechamiento

26. de la excelencia del espíritu libre, la cual se alcanza mejor con la oración
humilde que con la lectura

27. que el amor propio nos estorba mucho el bien eterno

28. contra las lenguas de l os maldicientes

29. como debemos rogar a Dios y bendecirle en el tiempo de la tribulación

30. que se ha de pedir el favor divino, y de la confianza de recobrar la Gracia

31. del desprecio de toda criatura para hallar al Criador

32. de la abnegación de si mismo y abdicación de todo apetito

33. de la inconstancia del corazón; y que la intención final se ha de dirigir a Dios

34. que al que ama es Dios muy sabroso en todo y sobre todo

35. que en esta vida no hay seguridad de carecer de tentaciones

36. contra los vanos juicios de los hombres

37. de la pura y total renuncia de si mismo para alcanzar la libertad del corazón

38. del buen régimen en las cosas exteriores y del recurso a Dios en los peligros

39. que el hombre no sea importuno en los negocios

40. que no tiene el hombre se si bien alguno ni cosa de que alabarse

41. del desprecio de toda honra temporal

42. de que no debemos poner nuestra paz en los hombres

43. contra la ciencia vana del mundo

44. que nos se deben buscar las cosas exteriores

45. que no se debe creer a todos, y que es fácil resbalar en las palabras

46. de la confianza que debemos tener en Dios cuando nos injurian

47. que todas las cosas pesadas se deben sufrir por la vida eterna

48. del dia de la Eternidad y de las angustias de esta vida

49. del deseo de la vida Eterna, y cuantos bienes están prometidos a los que
pelean

50. como el hombre desconsolado se debe ofrecer en las manos de Dios

51. que debemos emplearnos en ejercicios humildes cuando no podemos en los
sublimes

52. que el hombre no se repute por digno de consuelo, sino de castigo

53. de la gracia de Dios no se mezcla con el gusto de las cosas terrenas

54. de los diversos movimientos de la naturaleza

55. de la corrupción de la naturaleza y de la eficacia de la gracia divina

56. que debemos negarnos a nosotros mismos y asemejarnos a Cristo por la
Cruz

57. que no debe acobardarse demasiado el que cae en algunas faltas

58. que no se deben escudriñar las cosas altas y los juicios de Dios

59. que toda la esperanza y confianza se debe poner en solo Dios


LIBRO CUARTO: Del Santísimo Sacramento
exhortación devota a la sagrada Comunión


1. con cuanta reverencia se ha de recibir a Jesucristo

2. que Dios muestra al hombre gran bondad y caridad en este Sacramento

3. que es provechoso comulgar con frecuencia

4. que se conceden muchos bienes a los que devotamente comulgan

5. de la dignidad del sacramento y del estado sacerdotal

6. preguntase que debe hacerse antes de la comunión

7. del examen de la propia conciencia y del propósito de la enmienda

8. del ofrecimiento de Cristo en la Cruz y de la propia resignación

9. que debemos ofrecernos a Dios con todas nuestras cosas y rogarle por todos

10. que no se debe dejar fácilmente la Sagrada Comunión

11. que el Cuerpo de Cristo y la Sagrada Escritura son muy necesarios al alma
fiel

12. que debe disponerse con gran diligencia el que ha de recibir a Cristo

13. que el alma devota debe desear con todo su corazón unirse a Cristo en el
Sacramento

14. del ansia con que algunos devotos desean el cuerpo de Cristo

15. de la gracia de la devoción se alcanza con la humildad y abnegación de si
mismo

16. que debemos manifestara Cristo nuestras necesidades y pedirle su Gracia

17. del amor fervoroso y vehemente deseo de recibir a Cristo

18. que el hombre no debe ser curioso escudriñador de este sacramento, sino
humilde imitador de Cristo, sometiendo su sentir a la Sagrada Fe


del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

AVISOS PROVECHOSOS PARA LA VIDA ESPIRITUAL CAPITULO 1: DE LA IMITACIÓN DE CRISTO Y DESPRECIO DE TODAS LAS VANIDADES DEL MUNDO




“Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas.”
Jesús de Nazaret, sacerdote, profeta y Rey.

LIBRO PRIMERO

AVISOS PROVECHOSOS PARA LA VIDA ESPIRITUAL

CAPITULO 1: DE LA IMITACIÓN DE CRISTO Y DESPRECIO DE TODAS
LAS VANIDADES DEL MUNDO

.....Quien me sigue no anda en tinieblas (Jn., 8, 12), dice el
Señor.

Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta
que imitemos su vida y costumbres, si queremos
verdaderamente ser alumbrados y libres de toda la ceguedad
del corazón. Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de
Jesucristo. La doctrina de Cristo excede a la de todos los
Santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella maná
escondido.

1. Mas acaece que muchos, aunque a, menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él,
porque no tienen el espíritu de Cristo. El que quiera entender plenamente y saborear
las palabras de Cristo, conviene que procure conformar con Él toda su vida.

2. ¿Qué te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad, si careces de humildad, por
donde desagradas a la Trinidad? Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni
justo; mas la virtuosa vida hace al hombre amable a Dios. Más deseo sentir la
contrición que saber definirla. Si supieses toda. 1a Biblia. a la letra y los dichos de
todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y gracia de Dios Vanidad de
vanidades y todo vanidad (Eccl., l, 2), sino amar y servir solamente a Dios. Suma
sabiduría es, por el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales.

3. Vanidad es, pues, buscar riquezas perecederas y esperar en ellas. También es
vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la
carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente.

Vanidad es desear larga vida y no cuidar,: que sea buena. Vanidad es mirar solamente
a esta presente vida y no prever lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se
paso: y no buscar con solicitud el gozo perdurable

4. Acuérdate frecuentemente de aquel dicho de la Escritura: No se harta la vista de
ver ni el oído de oír (Eccl., 1, 8). Procura, pues, desviar tu corazón de lo visible y
traspasarlo a lo invisible, porque los que siguen su sensualidad manchan su
conciencia, y pierden la gracia de Dios.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

CAPITULO 2: DEL BAJO APRECIO DE SÍ MISMO



CAPITULO 2: DEL BAJO APRECIO DE SÍ MISMO



1.Todos los hombres, naturalmente, desean saber; mas ¿qué aprovecha la ciencia, sin
el temor de Dios? Por cierto, mejor es el rústico humilde que a Dios sirve, que el
soberbio filósofo que, dejando de conocerse, considera el curso del cielo. El que bien
se conoce, tiénese por vil, y no se deleita en alabanzas humanas. Si yo supiera cuanto
hay en el mundo y no estuviera en caridad, ¿Qué me aprovecharía delante de Dios,
que me juzgará según mis obras?

2. No tengas deseo demasiado de saber, porque en ello se halla grande estorbo y
engaño. Los letrados gustan de ser vistos y tenidos por tales. Muchas cosas hay que,
el saberlas, poco o nada aprovecha al alma; y muy loco es el que en otras cosas
entiende, sino en las que tocan a la salvación. Las muchas palabras no hartan el alma;
mas la buena vida le da refrigerio, y la pura conciencia causa gran confianza en Dios.

3. Cuanto más y mejor entiendes, tanto más gravemente serás juzgado si no vivieres
santamente. Por eso no te ensalces por alguna de las artes o ciencias; mas teme del
conocimiento que de ella se te ha dado. Si te parece que sabes mucho y entiendes
muy bien, ten por cierto que es mucho más lo que ignoras. No quieras saber cosas
altas (Ron., 11, 21); mas confiesa tu ignorancia. ¿Por qué te quieres tener en más que
otro, hallándose muchos más doctos y sabios en la Ley que tú? Si quieres saber y
aprender algo provechosamente, desea que no te conozcan ni te estimen.

4. El verdadero conocimiento y desprecio de sí mismo es altísima y doctísima
lección. Gran sabiduría y perfección es sentir siempre bien y grandes cosas de otros,
y tenerse y reputarse en nada. Si vieres a alguno pecar públicamente o cometer culpas
graves, no te debes juzgar por mejor, porque no sabes cuánto podrás perseverar en el
bien. Todos somos flacos; mas tú a nadie tengas por más flaco que a ti.

*
del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

*

CAPITULO 3: DE LA DOCTRINA DE LA VERDAD

CAPITULO 3: DE LA DOCTRINA DE LA VERDAD



1. Bienaventurado aquel a quien la Verdad por sí misma enseña, no por figuras y
voces que se pasan, sino así como es. Nuestra estimación y nuestro sentimiento a
menudo nos engañan y conocen poco. ¿Qué aprovecha la gran curiosidad de saber
cosas oscuras y ocultas, pues que del no saberlas no seremos en el día del juicio
reprendidos? Gran locura es que, dejadas las cosas útiles y necesarias, entendemos
con gusto en las curiosas y dañosas. Verdaderamente, teniendo ojos, no vemos. ¿Qué
se nos da de los géneros y especies de los lógicos. Aquel a quien habla el Verbo
Eterno, de muchas opiniones se desembaraza. De este Verbo salen todas las cosas, y
todas predican este Uno, y éste es el Principio que nos habla ( Je., 8, 25). Ninguno
entiende o juzga sin él rectamente. Aquel a. quien todas las cosas le fueren uno, y las
trajere a uno, y las viere en uno, podrá ser estable y firme de corazón y permanecer
pacífico en Dios. ¡Oh Dios, que eres la Verdad! Hazme permanecer uno contigo en
caridad perpetua. Enójame muchas veces leer y oír muchas cosas; en Ti está todo lo
que quiero y deseo. Callen todos los doctores; callen las criaturas en tu presencia:
háblame Tú solo.

2. Cuanto alguno fuere más unido contigo, y más sencillo en su corazón, tanto más
y mayores cosas entiende sin trabajo, porque de arriba recibe la luz de la inteligencia.
El espíritu puro, sencillo y constante no se distrae, aunque entienda en muchas cosas,
porque todo lo hace a honra de Dios; y esfuérzase en estar desocupado en sí de toda
curiosidad. ¿Quién más te impide y molesta que la afición de tu corazón no
mortificada? El hombre bueno y devoto, primero ordena dentro de sí las obras que
debe hacer de fuera. Y ellas no le llevan a deseos de inclinación viciosa; mas él las
trae al albedrío de la recta razón. ¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza
a vencerse a sí mismo Y esto debería ser nuestro negocio: querer vencerse a sí
mismo, y cada día hacerse más fuerte y aprovechar en mejorarse.


3. Toda la perfección de esta vida tiene consigo cierta imperfección; y toda nuestra
especulación no carece de alguna oscuridad El humilde conocimiento de ti mismo es
más cierto camino para Dios que escudriñar la profundidad de la ciencia. No es de
culpar la ciencia, ni cualquier otro conocimiento de lo que, en sí considerado, es
bueno y ordenado por Dios; mas siempre se ha de anteponer la buena conciencia y la
vida virtuosa. Pero porque muchos estudian más para, saber que para bien vivir, por
eso yerran muchas veces, y poco o ningún fruto hacen.

4. Si tanta, diligencia pusiesen en desarraigar los vicios y sembrar las virtudes como
en mover cuestiones, no se harían tantos males y escándalos en el pueblo, ni habría
tanta. disolución en los monasterios; Ciertamente, en el día del Juicio no nos
preguntarán qué leímos, sino qué hicimos; ni cuan bien hablamos, sino cuan
religiosamente vivimos. Dime: ¿dónde están ahora todos aquellos señores y maestros
que tú conociste cuando vivían y florecían en los estudios? Ya poseen otros sus
rentas, y por ventura no hay quien de ellos se acuerde. En su vida parecían algo; ya
no hay de ellos memoria.

5. ¡Oh, cuan presto se pasa la gloria del mundo! Pluguiera a Dios que su vida
concordara con su ciencia, y entonces hubieran estudiado y leído bien. ¡Cuántos
perecen en este siglo por su vana ciencia, que cuidan poco del servicio de Dios! Y
porque eligen ser más grandes que humildes, por eso se hacen vanos en sus
pensamientos. Verdaderamente es grande el que tiene gran caridad. Verdaderamente
es grande el que se tiene por pequeño y tiene en nada la más encumbrada honra.
Verdaderamente es prudente el que todo lo terreno tiene por estiércol l (Phil., 3, 8)
para ganar a Cristo. Y verdaderamente es sabio el que hace la voluntad de Dios y deja
la suya.

*
del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

*

CAPITULO 4: DE LA PRUDENCIA EN LAS ACCIONES


CAPITULO 4: DE LA PRUDENCIA EN LAS ACCIONES



1. No se debe dar crédito a cualquier palabra ni a cualquier espíritu; mas con
prudencia y espacio se deben, según Dios, examinar las cosas. ¡Oh dolor! Muchas
veces se cree y se dice más fácilmente del prójimo el mal que el bien ¡Tan flacos
somos! Mas los varones perfectos no creen de ligero cualquier cosa que les cuentan,
porque saben ser la flaqueza humana presta al mal y muy deleznable en las palabras.

2. Gran sabiduría es no ser el hombre inconsiderado en lo que ha de hacer, ni
porfiado en su propio sentir. A esta sabiduría también pertenece no creer a
cualesquiera palabras de hombres, ni decir luego a los otros lo que oye o cree. Toma
consejo del hombre sabio y de buena conciencia; y apetece más ser enseñado de otro
mejor, que seguir tu parecer. La buena vida hace al hombre sabio, según Dios, y
experimentado en muchas cosas. Cuanto alguno fuere más humilde en sí y más sujeto
a Dios, tanto será más sabio y sosegado en todo.

*
del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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CAPITULO 5: DE LA LECCIÓN DE LAS SANTAS ESCRITURAS



CAPITULO 5: DE LA LECCIÓN DE LAS SANTAS ESCRITURAS

1. En las Santas Escrituras se debe buscar la verdad, no la elocuencia. Toda la
Escritura. santa se debe leer con el espíritu que se hizo. Más debemos buscar el
provecho en la Escritura que no la sutileza de palabras. De tan buena gana debemos
leer los libros sencillos y devotos como los sublimes y profundos. No te mueva la
autoridad del que escribe si es de pequeña o grande ciencia; mas convídete a leer el
amor de la pura verdad. No mires quién lo ha dicho, mas atiende qué tal es lo que se
dijo. Los hombres pasan; mas la verdad del Señor permanece para siempre (Salmo
116, 2).

2. De diversas maneras nos habla Dios sin acepción de personas. Nuestra curiosidad
nos impide muchas veces el provecho que se saca en leer las escrituras, cuando
queremos entender y escudriñar lo que llanamente se debía pasar. Si quieres
aprovechar, lee con humildad fiel y sencillamente, y nunca desees nombre de letrado.

Pregunta de buena voluntad y oye callado las palabras de los Santos; y no te
desagraden las sentencias de los viejos, porque no las dice) sin causa.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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CAPITULO 6: DE LOS DESEOS DESORDENADOS


CAPITULO 6: DE LOS DESEOS DESORDENADOS

1. Cuantas veces desea el hombre desordenadamente alguna cosa, luego pierde el
sosiego.
El soberbio y el avariento nunca están quietos; el pobre y el humilde de espíritu viven
en mucha paz.
El hombre que no es perfectamente mortificado en sí, presto es tentado y vencido de
cosas pequeñas y viles.

El flaco de espíritu y que aún está inclinado a lo animal y sensible, con dificultad se
puede abstraer totalmente de los deseos terrenos.

Y cuando se abstiene recibe muchas veces tristeza, y se enoja presto si alguno le
contradice.
Pero si alcanza lo que desea, siente luego pesadumbre por el remordimiento de la
conciencia; porque siguió a su apetito, el cual nada aprovecha, para alcanzar la paz
que busca.

En resistir, pues, a las pasiones se halla la, verdadera paz del corazón, y no en
seguirlas.

No hay, pues, paz en el corazón del hombre carnal, ni del que se entrega a lo exterior,
sino en el que es fervoroso y espiritual.

*

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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