viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 8: DE LA BAJA ESTIMACIÓN DE SÍ MISMO ANTE LOS OJOS DE DIOS. El Alma:

CAPÍTULO 8: DE LA BAJA ESTIMACIÓN DE SÍ MISMO ANTE LOS OJOS
DE DIOS.
El Alma:

1. ¿Hablaré a mi Señor, siendo yo polvo y ceniza? Si por más me reputare, Tú estás
contra mí, y mis maldades dan verdadero testimonio que no puedo contradecir.
Mas si me humillare y anonadare, y dejare toda propia estimación, y me volviere
polvo como lo soy, será favorable para mí tu gracia, y tu luz se acercará a mi
corazón, y toda estimación, por poca que sea, se hundirá en el valle de mi miseria, y
perecerá para siempre.
Allí me hacer conocer a mí mismo lo que soy, lo que fui y en lo que he parado;
porque soy nada y no lo conocí.
Abandonado a mis fuerzas, soy nada y todo flaqueza; pero al punto que Tú me miras,
luego me hago fuerte, y me lleno de gozo nuevo.
Y es cosa maravillosa por cierto cómo tan de repente soy levantado sobre mí, y
abrazado de Ti con tanta benignidad; siendo así que yo, según mi propio peso,
siempre voy a lo bajo.

2. Esto hace tu amor gratuitamente, anticipándose y socorriéndome en tanta multitud
de necesidades, guardándome también de graves peligros, y librándome de males
verdaderamente innumerables.
Porque yo me pedí amándome desordenadamente; pero buscándote a Ti solo, y
amándote puramente me hallé a mí no menos que a Ti; y por el amor me anonadé
más profundamente.
Porque Tú, oh dulcísimo Señor, haces conmigo mucho más de lo que merezco y más
de lo que me atrevo a esperar y pedir.

3. Bendito seas, Dios mío, que aunque soy indigno de todo bien, todavía tu
liberalidad e infinita bondad nunca cesa de hacer bien aun a los desagradecidos y
apartados lejos de Ti.
Vuélvenos a Ti para que seamos agradecidos, humildes y devotos; pues Tú eres
nuestra salud, virtud y fortaleza.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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