viernes, 19 de febrero de 2010

CAPITULO 17: DE LA VIDA MONÁSTICA

CAPITULO 17: DE LA VIDA MONÁSTICA

1. Conviene que aprendas, a quebrantarte en muchas cosas, si quieres tener paz y
concordia con otros.
No es poco morar en los monasterios y congregaciones, y allí conversar sin quejas, y
perseverar fielmente hasta la muerte.
Bienaventurado es el que vive allí bien y acaba dichosamente. Si quieres estar bien y
aprovechar, mírate como desterrado y peregrino sobre la tierra. Conviene hacerte
simple por Cristo, si quieres seguir la vida religiosa.

2. El hábito y la corona poco hacen; mas la mudanza de las costumbres y la entera
mortificación de las pasiones hacen al hombre verdadero religioso.
El que busca algo fuera de Dios y la salvación de su alma, no hallará sino tribulación
y dolor. No puede estar mucho tiempo en paz el que no procura ser el menor y el más
sujeto de todos.

3. Viniste a servir, no a mandar; persuádete que fuiste llamado para trabajar y
padecer, no para holgar y parlar. Pues aquí se prueban los hombres, como el oro en el
crisol (Sap 3, 6).
Aquí no puede estar alguno, si no quiere de todo corazón humillarse por Dios.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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