viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 33: DE LA INCONSTANCIA DEL CORAZÓN, Y QUE LA INTENCIÓN FINAL SE HA DE DIRIGIR A DIOS. Jesucristo:

CAPÍTULO 33: DE LA INCONSTANCIA DEL CORAZÓN, Y QUE LA
INTENCIÓN FINAL SE HA DE DIRIGIR A DIOS.
Jesucristo:

1. Hijo, no creas a tu deseo; pues el que ahora es, presto se te mudará en otro.
Mientras vivieres, estás sujeto a mudanzas, aunque no quieras, porque ya te hallará
alegre, ya triste, ya sosegado, ya turbado, ya devoto, ya indevoto, ya diligente, ya
perezoso; ahora pesado, ahora liviano. Mas el sabio bien instruido en el espíritu, es
superior a estas mudanzas: no mirando lo que experimenta dentro de sí, ni de que
parte sopla el viento de la instabilidad; sino a dirigir toda la intención de su espíritu al
debido y deseado fin. Porque así podrá permanecer siempre el mismo e ileso en tan
varios casos, dirigiendo a Mí sin cesar la mira de su sencilla intención.

2. Y cuanto más pura fuere, tanto estará más constante entre las diversas tempestades.
Pero en muchas cosas se obscurecen los ojos de la pura intención, porque se mira
fácilmente a lo que se presenta como deleitable. Así es, que rara vez se halla quien
esté enteramente libre de lunar de su propio interés. De este modo, los judíos en otro
tiempo vinieron a casa de Marta y María Magdalena en Betania, no sólo por Jesús, si
también para ver a Lázaro. Débense, pues, limpiar los ojos de la intención, para que
sea sencilla y recta, y se enderece a Mí sin detenerse en los medios.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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