viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 5: DE LA CONSIDERACIÓN DE SÍ MISMO.

CAPÍTULO 5: DE LA CONSIDERACIÓN DE SÍ MISMO.

1. No debemos confiar de nosotros grandes cosas, porque muchas veces nos falta la
gracia y la discreción. Poca luz hay en nosotros, y presto la perdemos por nuestra
negligencia. Y muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma. Muchas
veces también obramos mal, y lo excusamos peor. A veces nos mueve la pasión, y
pensamos que es celo.

2. El hombre recogido antepone el cuidado de sí mismo a todos los cuidados; y el
que tiene verdadero cuidado de sí, poco habla de otros. Nunca estarás recogido y
devoto, si no callares las cosas ajenas, y especialmente mirares a ti mismo. Si del
todo te ocupares en Dios y en ti, poco te moverá lo que sientes de fuera. ¿Dónde estás
cuando no estás contigo? Y después de haber discurrido por todas las cosas ¿qué has
ganado si de ti te olvidaste? Si has de tener paz y unión verdadera, conviene que todo
lo pospongas, y tengas a ti solo delante de tus ojos.

3. Mucho aprovecharás, si te guardas libre de todo cuidado temporal. Muy
menguado serás, si alguna cosa temporal estimares. No te parezca cosa alguna alta, ni
grande, ni acepta, ni agradable, sino Dios puramente, o lo que sea de Dios. Ten por
vana cualquier consolación que te viniere de alguna criatura. El alma que ama a Dios,
desprecia todas las cosas sin El. Solo Dios eterno e inmenso que todo lo llena, gozo
del alma y alegría verdadera del corazón.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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