viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 32: DE LA ABNEGACIÓN DE SÍ MISMO, Y ABDICACIÓN DE TODO APETITO. Jesucristo:

CAPÍTULO 32: DE LA ABNEGACIÓN DE SÍ MISMO, Y ABDICACIÓN DE
TODO APETITO.
Jesucristo:

1. Hijo, no puedes poseer libertad perfecta, si no te niegas del todo a ti mismo. En
prisiones están todos los ricos y amadores de sí mismos, los codiciosos, ociosos y
vagabundos, y los que buscan siempre las cosas de gusto, y no las de Jesucristo: sino
que antes componen e inventan muchas veces lo que no ha de durar. Porque todo lo
que no procede de Dios perecerá. Imprime en tu alma esta breve y perfectísima
máxima: Déjalo todo, y lo hallarás todo; deja tu apetito, y hallarás sosiego.
Reflexiones bien esto; y cuando cumplieres, lo entenderás todo.
El Alma:

2. Señor, no es esta obra de un día, ni juego de niños; antes en tan breve sentencia se
encierra toda la perfección religiosa.
Jesucristo:

3. Hijo, no debes volver atrás, ni decaer presto en oyendo el camino de los perfectos;
antes debes esforzarte para cosas más altas, o a lo menos aspirar a ellas con deseo.
¡Ojalá hubieses llegado a tanto que no fueses amador de ti mismo, y estuvieses
dispuesto puramente a mi voluntad y a la del superior que te he dado! Entonces me
agradarías sobremanera, y toda tu vida correría gozosa y pacífica. Aún tienes mucho
que dejar, que si no lo renuncias enteramente, no alcanzarás lo que pides. Para que
seas rico, te aconsejo que compres de Mí oro acendrado, esto es, la sabiduría celestial
que desprecia complacencia.

4. Yo te dije que las cosas más viles al parecer humano, se deben comprar con las
preciosas y altas. Porque muy vil y pequeña parece la verdadera sabiduría celestial,
puesta casi en olvido entre los hombres. Ella no sabe grandezas de sí, ni quiere ser
engrandecida en la tierra. Está en la boca de muchos, pero muy lejos de sus obras,
siendo ella una perla preciosísima, escondida para los más.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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