viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 24: CÓMO SE HA DE EVITAR LA CURIOSIDAD DE SABER LAS VIDAS AJENAS. Jesucristo:

CAPÍTULO 24: CÓMO SE HA DE EVITAR LA CURIOSIDAD DE SABER
LAS VIDAS AJENAS.
Jesucristo:

1. Hijo, no quieras ser curioso, ni tener cuidados impertinentes. ¿Qué te va a ti de esto
o de lo otro? Sígueme tú. ¿Qué te importa que aquel sea tal o cual; o que este viva o
hable de este o del otro modo? No necesitas tú responder por otros, sino dar razón de
ti mismo. ¿Pues por qué te ocupas en eso? Mira que yo conozco a todos; veo cuanto
pasa debajo del sol, y sé de que manera está cada uno, qué piensa, que quiere, y a qué
fin dirige su intención. Por eso se deben encomendar a Mí todas las cosas; pero tú
consérvate en santa paz, y deja al bullicioso hacer cuanto quisiere. Sobre él vendrá lo
que hiciere, porque no puede engañarme.

2. No tengas cuidado de la autoridad y gran nombre, ni de la familiaridad de muchos,
ni del amor particular de los hombres. Porque esto causa distracciones y grandes
tinieblas en el corazón. De buena gana te hablaría mi palabra, y te revelaría mis
secretos, si tú esperases con diligencia mi venida, y me abrieses la puerta del corazón.
Está apercibido, y vela en oración, y humíllate en todo.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Cristo

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