viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 42: QUE NUESTRA PAZ NO DEBE DEPENDER DE LOS HOMBRES. Jesucristo:

CAPÍTULO 42: QUE NUESTRA PAZ NO DEBE DEPENDER DE LOS
HOMBRES.
Jesucristo:

1. Hijo, si buscas la paz en el trato con alguno para tu entretenimiento y compañía,
siempre te hallarás inconstante y embarazado. Pero si vas a buscar la verdad que
siempre vive y permanece, no te entristecerás por el amigo que se fuere o se muriere.
En Mí ha de estar el amor del amigo, y por Mí se debe amar cualquiera que en esta
vida te parece bueno y muy amable. Sin Mí no vale ni durará la amistad, ni es
verdadero ni limpio el amor en que yo no intervengo. Tan muerto debes estar a las
aficiones de los amigos, que habías de desear (por lo que a ti te toca) vivir lejos de
todo trato humano. Tanto más se acerca el hombre a Dios, cuanto se desvía de todo
gusto terreno. Y tanto más alto sube a Dios, cuánto más bajo desciende en sí, y se
tiene por más vil.

2. El que se atribuye a sí mismo algo bueno, impide que la gracia de Dios venga
sobre él; porque la gracia del Espíritu Santo siempre busca el corazón humilde. Si te
supieses perfectamente anonadar y desviar de todo amor criado, yo entonces te
llenaría de abundantes gracias. Cuando tú miras a las criaturas, apartas la vista del
Criador. Aprende a vencerte en todo por el Criador, y entonces podrás llegar al
conocimiento divino. Cualquier cosa, por pequeña que sea, si se ama o mira
desordenadamente, nos estorba gozar del sumo bien, y nos daña.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

No hay comentarios:

Publicar un comentario