viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 51: QUE DEBEMOS EMPLEARNOS EN EJERCICIOS HUMILDES CUANDO NO PODEMOS EN LOS SUBLIMES. Jesucristo:

CAPÍTULO 51: QUE DEBEMOS EMPLEARNOS EN EJERCICIOS
HUMILDES CUANDO NO PODEMOS EN LOS SUBLIMES.
Jesucristo:

1. Hijo, no puedes permanecer siempre en el deseo fervoroso de las virtudes, ni
perseverar en el más alto grado de la contemplación; sino que es necesario por el
vicio original, que desciendas alguna vez a cosas bajas, y también a llevar la carga de
esta vida corruptible, aunque te pese y fastidie. Mientras lleves el cuerpo mortal,
sentirás tedio e inquietud de corazón. Es preciso, pues, mientras vives en carne, gemir
muchas veces por el peso de la carne, porque no puedes ocuparte perfectamente en
los ejercicios espirituales en la divina contemplación.

2. Entonces conviene que te emplees en ejercicios humildes y exteriores,
consolándote con hacer buenas obras; y espera mi venida y la visita del cielo con
firme confianza; sufre con paciencia tu destierro, y la sequedad del espíritu, hasta que
otra vez yo te visite, y seas libre de toda congoja. Porque te haré olvidar las penas, y
que goces de gran serenidad interior. Yo extenderé delante de ti los prados de las
Escrituras, para que, dilatado tu corazón, corras la carrera de mis mandamientos.
Entonces dirás: No son comparables las penas de este tiempo con la gloria que se nos
descubrirá.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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