viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 8: DE LA FAMILIAR AMISTAD CON JESÚS.

CAPÍTULO 8: DE LA FAMILIAR AMISTAD CON JESÚS.

1. Cuando Jesús está presente, todo es bueno, y no parece cosa difícil: mas cuando
está ausente, todo es duro. Cuando Jesús no habla dentro, vil es la consolación: mas si
Jesús habla una sola palabra, gran consolación se siente. ¿No se levantó María
Magdalena luego del lugar donde lloró, cuando le dijo Marta: El Maestro está aquí y
te llama? ¡Oh bienaventurada hora, cuando el Señor Jesús llama de las lágrimas al
gozo del espíritu! ¡Cuan seco y duro eres sin Jesús! ¡Cuan necio y vano si codicias
algo fuera de Jesús! Dime, ¿no es este peor daño, que si todo el mundo perdieses?

2. ¿Qué puede dar el mundo sin Jesús? Estar sin Jesús es grave infierno: estar con
Jesús es dulce paraíso. Si Jesús estuviere contigo, ningún enemigo podrá dañarte. El
que halla a Jesús, halla un buen tesoro, y de verdad bueno sobre todo bien. Y el que
pierde a Jesús pierde muy mucho, y más que todo el mundo. Pobrísimo es el que vive
sin Jesús, y riquísimo es el que está bien con Jesús.

3. Muy grande arte es saber conservar con Jesús, y gran prudencia saber tener a
Jesús. Sé humilde y pacífico, y será contigo Jesús; sé devoto y sosegado, y
permanecerá contigo Jesús. Presto puedes echar de ti a Jesús, y perder su gracia, si te
pegas a las cosas exteriores. Si destierras de ti a Jesús y le pierdes, ¿adónde irás? ¿A
quién buscarás por amigo? Sin amigo no puedes vivir contento, y si no fuere Jesús tu
especialísimo amigo, estarás muy triste y desconsolado. Pues locamente lo haces, si
en otro alguno confías y te alegras. Más se debe escoger tener todo el mundo
contrario, que estar ofendido con Jesús. Pues sobre todo tus amigos sea Jesús amado
singularísimamente.

4. Ama a todos por amor de Jesús, y a Jesús por sí mismo: sólo a Jesucristo se debe
amar singularísimamente: porque El solo se halla bueno y fidelísimo, más que todos
los amigos. Por El y en El debes amar a los amigos y los enemigos, rogarle por todos,
para que le conozcan y le amen. Nunca codicies ser loado ni amado singularmente,
porque eso a sólo Dios pertenece, que no tiene igual; ni quieras que alguno se ocupe
contigo en su corazón, ni tú te ocupes en amor de alguno; mas sea Jesús en ti, y en
todo hombre bueno.

5. Sé puro y pobre interiormente sin ocupación de criatura alguna. Es menester
llevar a Dios un corazón desnudo y puro, si quieres descansar y ver cuan suave es el
Señor. Y verdaderamente no llegarás a esto, si no fueres prevenido y traído de su
gracia, para que, dejadas y echadas fuera todas las cosas, seas unido con El solo. Pues
cuando viene la gracia de Dios al hombre, entonces se hace poderosos para toda cosa:
y cuando se va, será pobre y enfermo, y como abandonado a las penas y castigos. En
estas cosas no debes desmayar ni desesperar, mas estar constante a la voluntad de
Dios, y sufrir con igual ánimo todo lo que viniere a la gloria de Jesucristo. Porque
después del invierno viene el verano, y después de la noche vuelve el día, y pasada la
tempestad viene gran serenidad.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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