viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 7: DEL AMOR DE JESÚS SOBRE TODAS LAS COSAS.

CAPÍTULO 7: DEL AMOR DE JESÚS SOBRE TODAS LAS COSAS.

1. Bienaventurado el que conoce lo que es amar a Jesús, y despreciarse a sí mismo
por Jesús. Conviene dejar un amado por otro amado, porque Jesús quiere ser amado
sobre todas las cosas. El amor de la criatura es engañoso y mudable, el amor de Jesús
es fiel y durable. El que se llega a la criatura, caerá con lo caedizo; el que abraza a
Jesús, afirmará en El para siempre. Ama a Jesús y tenle por amigo, que aunque todos
te desamparen, El no te desamparará ni te dejará perecer en el fin. De todos has de ser
desamparado alguna vez, ora quieras o no.

2. Ten fuertemente con Jesús viviendo y muriendo, y encomiéndate a su fidelidad,
que El solo te puede ayudar, cuando todos te faltaren. Tu amado es de tal condición,
que no quiere consigo admitir a otro, mas El solo quiere tener tu corazón y como rey
sentarse en su propia silla. Si tú supieses bien desocuparte de toda criatura, Jesús
morará de buena gana contigo. Hallarás casi todo perdido cuanto pusieres en los
hombres, fuera de Jesús. No confíes ni estribes sobre la caña vacía; porque toda carne
es heno, y toda su gloria caerá como flor de heno.

3. Si mirases solamente la apariencia de fuera de los hombres, presto serás
engañado. Porque si te buscas tu descanso y ganancias en otros, muchas veces
sentirás daño: si en todo buscas a Jesús, hallarás de verdad a Jesús: mas si te buscas a
ti mismo, también te hallarás, pero para tu daño. Pues más se daña el hombre a sí
mismo, si no busca a Jesús, que todo el mundo y todos sus enemigos le pueden dañar.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

No hay comentarios:

Publicar un comentario