viernes, 19 de febrero de 2010

AVISOS PROVECHOSOS PARA LA VIDA ESPIRITUAL CAPITULO 1: DE LA IMITACIÓN DE CRISTO Y DESPRECIO DE TODAS LAS VANIDADES DEL MUNDO




“Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas.”
Jesús de Nazaret, sacerdote, profeta y Rey.

LIBRO PRIMERO

AVISOS PROVECHOSOS PARA LA VIDA ESPIRITUAL

CAPITULO 1: DE LA IMITACIÓN DE CRISTO Y DESPRECIO DE TODAS
LAS VANIDADES DEL MUNDO

.....Quien me sigue no anda en tinieblas (Jn., 8, 12), dice el
Señor.

Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta
que imitemos su vida y costumbres, si queremos
verdaderamente ser alumbrados y libres de toda la ceguedad
del corazón. Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de
Jesucristo. La doctrina de Cristo excede a la de todos los
Santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella maná
escondido.

1. Mas acaece que muchos, aunque a, menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él,
porque no tienen el espíritu de Cristo. El que quiera entender plenamente y saborear
las palabras de Cristo, conviene que procure conformar con Él toda su vida.

2. ¿Qué te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad, si careces de humildad, por
donde desagradas a la Trinidad? Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni
justo; mas la virtuosa vida hace al hombre amable a Dios. Más deseo sentir la
contrición que saber definirla. Si supieses toda. 1a Biblia. a la letra y los dichos de
todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y gracia de Dios Vanidad de
vanidades y todo vanidad (Eccl., l, 2), sino amar y servir solamente a Dios. Suma
sabiduría es, por el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales.

3. Vanidad es, pues, buscar riquezas perecederas y esperar en ellas. También es
vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la
carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente.

Vanidad es desear larga vida y no cuidar,: que sea buena. Vanidad es mirar solamente
a esta presente vida y no prever lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se
paso: y no buscar con solicitud el gozo perdurable

4. Acuérdate frecuentemente de aquel dicho de la Escritura: No se harta la vista de
ver ni el oído de oír (Eccl., 1, 8). Procura, pues, desviar tu corazón de lo visible y
traspasarlo a lo invisible, porque los que siguen su sensualidad manchan su
conciencia, y pierden la gracia de Dios.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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