viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 8: QUE SE HA DE EVITAR LA MUCHA FAMILIARIDAD

CAPÍTULO 8: QUE SE HA DE EVITAR LA MUCHA FAMILIARIDAD

1. No descubras tu corazón a cualquiera (Eccl., 8, 22), mas comunica tus cosas con el
sabio y temeroso de Dios.
Con los jóvenes y extraños conversa poco. Con los ricos no seas lisonjero, ni estés de
buena gana delante de los grandes. Acompáñate con los humildes y sencillos y con
los devotos y bien acostumbrados, y trata con ellos cosas de edificación: No tengas
familiaridad con ninguna mujer mas en general encomienda a Dios todas las buenas.
Desea ser familiar a sólo Dios y a sus. ángeles, y huye de ser conocido de los
hombres.

2. Justo es tener caridad con todos; pero no conviene la familiaridad. Algunas veces
sucede que la persona no conocida resplandece por la buena fama; pero su presencia
suele parecer mucho menos. Pensamos algunas veces agradar a los otros con nuestra
conversación; y más los ofendemos porque ven en nosotros

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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