viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 36: CONTRA LOS VANOS JUICIOS DE LOS HOMBRES. Jesucristo:

CAPÍTULO 36: CONTRA LOS VANOS JUICIOS DE LOS HOMBRES.
Jesucristo:

1. Hijo, pon tu corazón fijamente en Dios, y no temas los juicios humanos cuando la
conciencia no te acusa. Bueno es, y dichoso también padecer de esta suerte; y esto no
es duro al corazón humilde que confía más en Dios que en sí mismo. Los más hablan
demasiadamente, y por eso se les debe poco crédito. Y también satisfacer a todos no
es posible. Aunque San Pablo trabajó en contentar a todos en el Señor, y fue para
todos; sin embargo, en nada tuvo el ser juzgado del mundo.

2. Mucho hizo por la salud y edificación de los otros trabajando cuanto pudo y estaba
de su parte; pero no se pudo librar de que le juzgasen y despreciasen alguna veces.
Por eso lo encomendó todo a Dios, que le conoce todo, y con paciencia y humildad se
defendía de las malas lenguas y de los que piensan vanidades y mentiras, y las dicen
como se les antoja. Y también respondió algunas veces, porque no se escandalizasen
algunas almas débiles en verle callar.

3. ¿Quién eres tú para que temas al hombre mortal? Hoy es, y mañana no parece.
Teme a Dios, y no te espantes de los hombres. ¿Qué te puede hacer el hombre con
palabras o injurias? Más bien se daña a sí mismo que a ti; y cualquiera que sea, no
podrá huir el juicio de Dios. Ten presente a Dios, y no contiendas con palabras de
queja. Y si ahora quedas debajo, al parecer, y sufres la humillación que no mereciste,
no te indignes por eso, ni por la impaciencia disminuyas tu victoria. Sino mírame a
Mí en el cielo, que puedo librar de toda confusión e injuria, y dar a cada uno según
sus obras.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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