viernes, 19 de febrero de 2010

CAPÍTULO 18: DE LOS EJEMPLOS DE LOS SANTOS PADRES

CAPÍTULO 18: DE LOS EJEMPLOS DE LOS SANTOS PADRES

1. Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos Padres, en los cuales
resplandeció la verdadera perfección y religión, y verás cuan poco o casi nada es lo
que hacemos.
¡Ay de nosotros? ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?
Los Santos y amigos de Cristo sirvieron al Señor en hambre y en sed, en frío y
desnudez, en trabajos y fatigas, en vigilias y ayunos, en oraciones y santas
meditaciones, en persecuciones y muchos oprobios.

2. ¡Oh, cuan graves y cuántas tribulaciones padecieron los apóstoles, mártires,
confesores, vírgenes y todos los demás que quisieron seguir las pisadas de Cristo?
Pues en este mundo aborrecieron sus vidas para poseer sus almas en la vida eterna
¡Oh, cuan estrecha y retirada vida hicieron los Santos Padres en el yermo! ¡Cuan
largas y graves tentaciones padecieron! ¡Cuan de ordinario fueron atormentados del
enemigo! ¡Cuan continuas y fervientes oraciones ofrecieron a Dios! ¡Cuan rigurosas
abstinencias cumplieron! ¡Cuan gran celo y fervor tuvieron en su aprovechamiento
espiritual! ¡Cuan fuertes peleas pasaron para vencer los vicios! ¡Cuan pura y recta
intención tuvieron con Dios!

3. De día trabajaban, y por la noche se ; ocupaban en larga oración; aunque trabajan
do, no cesaban de la oración mental.
Todo el tiempo gastaban bien; las horas les parecían cortas para darse a Dios, y por la
gran dulzura de la contemplación, se olvidaban de la necesidad del mantenimiento
corporal.
Renunciaban todas las riquezas, honras, dignidades, parientes y amigos; ninguna cosa
~ querían del mundo; apenas tomaban lo necesario para la vida, y les era pesado
servir a su cuerpo aun en las cosas más necesarias. De modo que eran pobres de lo
temporal, pero riquísimos en gracia y virtudes.
En lo de fuera eran necesitados; pero en lo interior estaban con la gracia y divinas
consolaciones recreados.
Ajenos eran al mundo, mas muy allegados a Dios, del cual eran familiares amigos.
Teníanse por nada en cuanto a sí mismos y para nada con el mundo eran
despreciados; mas en los ojos de Dios eran muy preciosos y amados.
Estaban en verdadera humildad; vivían en sencilla obediencia; andaban en caridad y
paciencia, y por esa cada día crecían en espíritu y alcanzaban mucha gracia delante de
Dios.
Fueron puestos por dechados a todos los religiosos, y más nos deben mover para
aprovechar en el bien, que no la muchedumbre de los tibios para aflojar y descaecer.

4. ¡Oh, cuan grande fue el fervor de todos los religiosos al principio de sus sagrados
institutos! ¡Cuánta la devoción de la oración! ¡Cuanto el celo de la virtud! ¡Cuánta
disciplina floreció! ¡Cuánta reverencia y obediencia al superior hubo en todas las
cosas!
Aun hasta ahora dan testimonio de ello las señales que quedaron, de que fueron
verdaderamente varones santos y perfectos los que, peleando tan esforzadamente,
vencieron al mundo.
Ahora ya se estima en mucho aquel que no quebranta la Regla, y con paciencia puede
sufrir lo que aceptó por su voluntad.

5. ¡Oh tibieza y negligencia de nuestro estado, que tan presto declinamos del fervor
primero, y nos es molesto el vivir por nuestra flojedad y tibieza!
¡Pluguiese a Dios que no durmiese en ti el aprovechamiento de las virtudes, pues
viste muchas veces tantos ejemplos de devotos!

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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