jueves, 18 de febrero de 2010

CAPITULO 16: QUE DEBEMOS MANIFESTAR A CRISTO NUESTRAS NECESIDADES Y PEDIRLE SU GRACIA. EL ALMA:

CAPITULO 16: QUE DEBEMOS MANIFESTAR A CRISTO NUESTRAS
NECESIDADES Y PEDIRLE SU GRACIA.
EL ALMA:

1. ¡Oh dulcísimo y amantísimo Señor, a quien deseo recibir ahora devotamente! Tú
conoces mi flaqueza y la necesidad que padezco, en cuantos males y vicios estoy
abismado, cuántas veces me veo agobiado, tentado, turbado y amancillado. A Ti
vengo por remedio, a Ti acudo por consuelo y alivio. Hablo a quien todo lo sabe, a
quien son manifiestos todos los secretos de mi corazón, y a quien solo me puede
consolar y ayudar perfectamente. Tú sabes los bienes que más falta me hacen, y cuan
pobre soy en virtudes.

2. Vesme aquí delante de Ti, pobre y desnudo, pidiendo gracia e implorando
misericordia. Da de comer a este tu hambriento mendigo, enciende mi frialdad con el
fuego de tu amor, alumbra mi ceguedad con la claridad de tu presencia. Conviérteme
todo lo terreno en amargura, todo lo pesado y contrario en paciencia, todo lo ínfimo y
criado en menosprecio y olvido. Levanta mi corazón a Ti en el cielo, y no me dejes
andar vagando por la tierra. Tú solo me seas dulce desde ahora para siempre; pues Tú
solo eres mi manjar y bebida, mi amor, mi gozo, mi dulzura y todo mi bien.

3. ¡Oh, si me encendieses todo con tu presencia, y me abrasases y transformases en Ti
para ser un espíritu contigo por la gracia de la unión interior y por la efusión de un
amor abrasado! No consientas que me separe de Ti ayuno y seco; sino pórtate
conmigo piadosamente, como lo has echo muchas veces con tus Santos de un modo
admirable. ¡Que extraño sería que yo me abrasase todo en tu amor, sin acordarme de
mí, siendo Tú fuego que siempre arde y nunca cesa, amor que limpia los corazones y
alumbra el entendimiento!

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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