jueves, 18 de febrero de 2010

CAPÍTULO 12: DEBE DISPONERSE CON GRAN DILIGENCIA EL QUE HA DE RECIBIR A CRISTO. JESUCRISTO:

CAPÍTULO 12: DEBE DISPONERSE CON GRAN DILIGENCIA EL QUE HA
DE RECIBIR A CRISTO.
JESUCRISTO:

1 Yo soy amante de la pureza, y dador de toda santidad. Yo busco un corazón puro, y
allí es el lugar, de mi descanso. Prepárame una sala grande y adornada, y celebraré
contigo la pascua con mis discípulos. Si quieres que venga a ti y me quede contigo,
arroja de ti la levadura vieja, y limpia la morada de tu corazón. Desecha de ti todo el
mundo, y todo el ruido de los vicios; siéntate como pájaro solitario en el tejado, y
piensa en tus excesos con amargura de tu alma. Pues cualquier persona que ama,
dispone a su amado el mejor y más aliñado lugar: porque en esto se conoce el amor
del que hospeda al amado.

2. Pero sábete que no puedes alcanzar esta preparación con el mérito de tus obras,
aunque te preparases un año entero y no pensases en otra cosa. Mas por sola mi
piedad y gracia se te permite llegar a mi mesa; como si un rico convidase e hiciese
comer con el a un pobre mendigo que no tuviese otra cosa para pagar este beneficio
sino humildad y agradecimiento. Haz lo que este de tu parte, y hazlo con mucha
diligencia, no por costumbre, sino por necesidad; sino con temor, no por costumbre,
ni por necesidad; sino con temor, reverencia y amor recibe el cuerpo de Jesucristo, tu
amado Dios y Señor que se digna venir a ti. Yo soy el que te llame y mande que
vinieses, yo supliré lo que te falta; ven y recíbeme.

3. Cuando yo te concedo afectos de devoción, da gracias a tu Dios, no porque eres
digno, sino porque tuve misericordia de ti. Si no sientes devoción, y te hayas muy
seco, persevera en la oración,gime, llama y no ceses hasta que merezcas recibir una
migaja, o una gota de gracia saludable; Tú me necesitas a Mí; yo no necesito de ti. Ni
tú vienes a santificarme a Mí; sino que yo vengo a santificarte y mejorarte. Tú vienes
para que seas por Mí santificado y unido conmigo, para que recibas nueva gracia, y te
enfervorices de nuevo para la enmienda. No desprecies esta gracia, mas bien prepara
con toda diligencia tu corazón, y recibe dentro de ti a tu amado.

4. Pero conviene que no solo procures la devoción antes de comulgar, sino que
también la conserves con cuidado después de recibido el Sacramento. Ni es menos
necesario después el recogimiento y vigilancia, que lo es antes la devota preparación;
porque el cuidado que después se tiene, es la mejor disposición para recibir
nuevamente mayor gracia. Y al contrario, se indispone para ella el que luego se
entrega con exceso a las complacencias exteriores. Guárdate de hablar mucho,
recógete a algún lugar secreto, y goza de tu Dios; pues tienes al que no te puede
quitar todo el mundo. Yo soy a quien te debes entregar sin reserva, de manera que ya
no vivas en ti, sino en Mí sin cuidado alguno.

del libro "Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis

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